Todos los edificios históricos de la antigua cárcel de Carabanchel han sido reducidos a polvo.

Permanece todavía en pie el pabellón del antiguo Hospital Penitenciario, actualmente destinado a Centro de Internamiento de Extranjeros (C.I.E.), en el que se priva de libertad, de nuevo hoy, a inocentes que no han cometido delito alguno: los inmigrantes sin papeles.

Por ello, nuestra Plataforma, en coherencia con su planteamiento y tras la desaparición del resto de los edificios, exige al Gobierno que destine esta dependencia para el Centro de la Memoria que solicitamos.

martes, 2 de febrero de 2010

El laurel de Zaragoza

Torrero (Zaragoza) febrero 2010.
La visita al barrio de Torrero, en Zaragoza, resulta sorprendente. Es muy curioso comprobar las similitudes que esta popular zona de la capital aragonesa tiene con Carabanchel. Ambos son barrios de gente trabajadora y sencilla, situados al sur de sus respectivos municipios y que han compartido el estigma de ser conocidos universalmente por haber sido el lugar donde estuvieron ubicadas dos cárceles históricas.


Es más: a poco que nos fijemos veremos que aquí también existe en las proximidades del solar de la antigua prisión un cementerio. Igualmente comprobaremos que frente a la entrada del antiguo penal existe una comisaría de policía. Que también aquí parte del espacio que ocupaba la penitenciaria se ha dedicado a un Centro de Integración Social (mientras que en Carabanchel existe un centro de reclusión de inmigrantes). Asimismo, de forma similar a lo que se pretende realizar en el solar de Carabanchel, se están construyendo una serie de viviendas en una porción del terreno... Resulta que, hasta el autobús municipal que une el barrio con el centro de la ciudad tiene el mismo número: el 34.

Pero hay diferencias, enormes diferencias:

- En Torrero no se van a radicar ninguna dependencia del organismo encargado de los asuntos penitenciarios. En Carabanchel, sí pretenden hacerlo. De esta manera, se perpetuará el carácter “carcelario” del barrio madrileño.


- La totalidad de las 96 viviendas que ya se construyen en Torrero tienen la catalogación de V.P.A. (Viviendas de Protección de la Comunidad de Aragón). Mientras, en Carabanchel, únicamente tendrán esta característica el 30 por ciento de las 650 viviendas que tienen previsto construir (debemos aclarar en este punto que el solar de Torrero es aproximadamente la séptima parte de Carabanchel).


- Ya se puede contemplar en Torrero la Plaza de la Memoria Histórica. Más de 6.000 metros cuadrados de espacio peatonal que representan más de la cuarta parte del solar. Contrasta que se destine un porcentaje de superficie inferior para el Hospital de Carabanchel y que, sin embargo, esta circunstancia sea el orgullo de los responsables del expolio.
- Por otro lado, la placa que da nombre a la Plaza de la Memoria Histórica, en Zaragoza, se halla ubicada en el edificio más característico de la antigua prisión (que se han cuidado mucho de conservar): el Pabellón de Entrada, con más de 1.500 metros cuadrados de superficie, aparte de los 6.000 de la plaza, y que se destinará, una vez rehabilitado, a fines socio-culturales. En Madrid, para colocar el letrero, aprovecharán el ínfimo escombro de la puerta de acceso…

- Y el laurel.
Lo del laurel merece comentario aparte. Según figura en la prensa zaragozana, “el proyecto de los terrenos de Torrero había sido aprobado por Urbanismo en el año 2005, y se modificó para conservar el laurel de la cárcel, tal y como solicitaron distintas asociaciones vecinales y ecologistas”. Contrasta esa atención a los movimientos sociales de Zaragoza con el desprecio que hemos sufrido en Madrid.


Como resultado de esa cesión, además de las superficies citadas, podemos atisbar el espacio que enmarca el citado árbol: un cuidado espacio cuyo pavimento hace resaltar el laurel conservado en su centro. A su alrededor una futura zona ajardinada.

Más de 1.500 metros cuadrados dedicados a un árbol en Torrero.
Superficie de la cúpula de Carabanchel: 1.023 metros cuadrados.

Que quede claro que no reprochamos nada a nuestros convecinos de Zaragoza. Nos alegramos, como no puede ser menos, que hayan conseguido lo que en Madrid no han querido darnos. Nuestra indignación va dirigida a quienes ordenaron y permitieron el vergonzoso derribo de Carabanchel y, encima, se enorgullecen de lo bien que lo han hecho.

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