Todos los edificios históricos de la antigua cárcel de Carabanchel han sido reducidos a polvo.

Permanece todavía en pie el pabellón del antiguo Hospital Penitenciario, actualmente destinado a Centro de Internamiento de Extranjeros (C.I.E.), en el que se priva de libertad, de nuevo hoy, a inocentes que no han cometido delito alguno: los inmigrantes sin papeles.

Por ello, nuestra Plataforma, en coherencia con su planteamiento y tras la desaparición del resto de los edificios, exige al Gobierno que destine esta dependencia para el Centro de la Memoria que solicitamos.

jueves, 16 de enero de 2014

Gamonal, desde Carabanchel.

En estos momentos, y durante los últimos días, el nombre de un barrio de Burgos está en la cabecera de todos los medios informativos. Muchos nos hemos enterado de su existencia y de su problemática por las noticias de los altercados que allí se están produciendo. Unos incidentes que se producen por el inicio de unos trabajos, aprobados y decididos por el ayuntamiento de la ciudad, que no son del agrado de los vecinos de la zona.

Los sucesos son convenientemente magnificados por algunos medios y criticados -por su violencia- por la inmensa mayoría de periodistas, tertulianos y políticos. Insisten machaconamente en que las protestas deben ser siempre pacíficas, afirmando incluso que los habitantes del barrio burgalés pierden toda su legitimidad para reclamar por los disturbios que se han producido.

CARABANCHEL 2008

Como podéis entender, las manifestaciones de Gamonal nos han recordado nuestra propia experiencia de hace ya más de cinco años...

- cuando el proyecto alternativo que elaboramos y que defendimos en nuestras protestas pacíficas, fue aprobado mayoritariamente en la asambleas vecinales celebradas en los barrios próximos, por cierto, social y urbanísticamente, muy similares a Gamonal.

- cuando nuestras protestas pacíficas fueron noticia en los principales medios nacionales,

- cuando nuestras protestas pacíficas sacaron a la calle, en varios actos convocados, a miles de madrileños,

- cuando centenares de personas nos acompañaron al interior del presidio en las visitas públicas que realizamos como parte de nuestras protestas pacíficas,

- cuando la preservación de Carabanchel, que solicitábamos con nuestras protestas pacíficas, era justificada por investigadores e historiadores,

- cuando el valor arquitectónico de la cárcel y su posible conservación, algo que también valorábamos en nuestras protestas pacíficas, se vio corroborado por el propio Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid,

- cuando el excepcional significado como lugar de memoria era y es ampliamente destacado por los colectivos de ex presos políticos y sociales, que participaron en nuestras protestas pacíficas,

- cuando nuestras protestas pacificas nos llevaron a solicitar al Ministerio de Cultura la declaración de Bien de Interés Cultural para el complejo penitenciario, petición que fue informada de forma totalmente favorable por el Instituto del Patrimonio Cultural de España, trámite que habría supuesto la aprobación de esa declaración,

- cuando incluso algunos destacados miembros del partido que ejecutó la demolición total se expresaron públicamente a favor de lo que reclamábamos con nuestras protestas pacíficas,

- cuando nuestras protestas pacíficas fueron recogidas en un escrito, firmado por decenas de personalidades, dirigido al entonces presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero,

- cuando, como parte de nuestras protestas pacíficas, solicitamos al Juzgado número 22 de lo Contencioso Administrativo la paralización temporal de las obras -antes de que comenzaran-,

- cuando, en nuestras protestas pacíficas, recurrimos al Sala V de la Audiencia Nacional para intentar que, en virtud de la Ley de Memoria Histórica, no fuera derribada Carabanchel,

- cuando algunos grupos parlamentarios hicieron suyas nuestras protestas pacíficas y plantearon en el Congreso una solicitud de suspensión de los trabajos hasta que se pronunciase la Audiencia Nacional,

- cuando esa solicitud en el Congreso, fruto de nuestras protestas pacíficas, fue respaldada por todos los grupos parlamentarios excepto los que habían acordado, previamente y sin diálogo alguno, la devastación de Carabanchel (PP y PSOE),

Hemos recordado aquellos días, sí; porque, después de tanto esfuerzo, se impuso la insolencia de quienes sólo atienden a la ciudadanía en los periodos electorales y porque, de nuestras protestas pacíficas, esto es todo lo que conseguimos conservar de los edificios históricos de Carabanchel:


No estamos apoyando los disturbios, no estamos a favor de las manifestaciones violentas, no estamos disculpando los desórdenes. 

Lo que afirmamos es que los ciudadanos tenemos derecho a que se nos escuche, a que haya un cauce para discrepar, a que nuestros (habría que remarcar este "nuestros") representantes estén obligados a dialogar, a que nuestras propuestas no sean ninguneadas, a que, en definitiva, nuestras protestas pacíficas no acaben esparcidas junto a los escombros de las obras que intentamos detener.

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