Todos los edificios históricos de la antigua cárcel de Carabanchel han sido reducidos a polvo.

Permanece todavía en pie el pabellón del antiguo Hospital Penitenciario, actualmente destinado a Centro de Internamiento de Extranjeros (C.I.E.), en el que se priva de libertad, de nuevo hoy, a inocentes que no han cometido delito alguno: los inmigrantes sin papeles.

Por ello, nuestra Plataforma, en coherencia con su planteamiento y tras la desaparición del resto de los edificios, exige al Gobierno que destine esta dependencia para el Centro de la Memoria que solicitamos.

lunes, 13 de abril de 2009

Boetticher y Carabanchel, Catedral y Guggenheim




Mañana, 14 de abril, nuestro Alcalde, don Alberto Ruiz Gallardón, y el Ministro de Industria, Turismo y Comercio, don Miguel Sebastián, efectuarán una visita al espacio que albergará, dentro de unos años, el Centro de Expresión e Innovación de Nuevas Tecnologías de Villaverde. Este Centro se ubicará en la nave industrial Boetticher, hoy abandonada, que será rehabilitada respetando la estructura original por su valor arquitectónico, amplitud de sus dimensiones y la fuerza de su presencia en el paisaje urbano.

Esta visita conjunta constituirá una demostración pública de la satisfacción de ambas Administraciones por el acuerdo alcanzado. El acuerdo supone que el Ministerio de Industria financiará con 34 millones de euros la ejecución del proyecto «Nave Boetticher».

Queremos remarcar que esta nota no pretende ser en absoluto una queja contra el proyecto de Villaverde. Nos alegramos enormemente de que se haya acordado una solución positiva para nuestros convecinos. Si se materializa el proyecto, se recuperará para los ciudadanos, según consta en la web del Ayuntamiento de Madrid, el 71 por ciento de un terreno antes particular e industrial.

¡Qué diferencia con Carabanchel! Aquí, el solar de la antigua cárcel tendrá un destino radicalmente opuesto: se vende un 40 por ciento de un terreno público para la construcción de viviendas privadas. Todo ello en una parcela situada entre los distritos más poblados de Madrid (y de los más deficitarios de equipamientos). De esta privatización, se obtiene un botín de 70 millones de euros. Es decir, mientras en Boetticher se invierte dinero, en Carabanchel se obtienen plusvalías.

Duele más incluso comprobar como en Villaverde las Administraciones se esfuerzan en «preservar los valores arquitectónicos de un edificio singular, como es la nave que albergó las instalaciones de Boetticher, una extraordinaria muestra de la arquitectura industrial en hormigón de los años 50. La “Catedral”, como ha sido bautizada popularmente por su singular diseño, será recuperada como gran contenedor arquitectónico» (cita textual de la misma web del Ayuntamiento), mientras que en Carabanchel, todavía se está reduciendo a polvo un conjunto cuyo valor arquitectónico –no vamos a hablar del valor histórico- era, al menos, similar a la nave Boetticher. Ninguna institución oficial se interesó mínimamente por la preservación, siquiera, del elemento más significativo de la antigua prisión.

La afrenta es aún mayor al comprobar quien es el fiador de la operación: don Miguel Sebastián. Gracias a esas nuevas tecnologías que pretende promover desde su Ministerio todavía podemos comprobar qué es lo que nos prometía a los vecinos de Carabanchel y Latina. En el canal de youtube que crearon para difundir sus promesas, todavía le podemos ver y escuchar como se comprometía a «transmitir la propuesta al Gobierno de la Nación de que se ubique aquí, en los terrenos de esta antigua cárcel, el Centro Internacional de la Paz de la ONU, que la ONU ha decidido que se ubique en España y, dentro de España, el Gobierno de Zapatero ha decidido que se ubique en Madrid». Pensamos que como actualmente él mismo está en el Gobierno le sería muy fácil transmitir su propuesta. Claro que, posiblemente, piense ahora que para compensar el estigma de tantos años convivencia con la mayor cárcel de nuestro país, lo mejor para nosotros ahora es lo que pretenden hacer: mantener la cárcel preventiva de inmigrantes sin papeles, mantener el reformatorio de jóvenes y, para que no se olvide ese pasado carcelario de nuestros barrios, instalar aquí las oficinas de los organismos relacionados con las prisiones.

Es decir, mientras que para regenerar el tejido urbano de Villaverde se pretende crear un Distrito Digital, Latina y Carabanchel parecen condenados a continuar siendo los Distritos Penitenciarios.

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