Todos los edificios históricos de la antigua cárcel de Carabanchel han sido reducidos a polvo.

Permanece todavía en pie el pabellón del antiguo Hospital Penitenciario, actualmente destinado a Centro de Internamiento de Extranjeros (C.I.E.), en el que se priva de libertad, de nuevo hoy, a inocentes que no han cometido delito alguno: los inmigrantes sin papeles.

Por ello, nuestra Plataforma, en coherencia con su planteamiento y tras la desaparición del resto de los edificios, exige al Gobierno que destine esta dependencia para el Centro de la Memoria que solicitamos.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La Memoria de la Humanidad y su espacio idóneo

La incongruencia del actual gobierno respecto de la Memoria Histórica no parece tener límites.

La última iniciativa es la solicitud presentada ante la UNESCO para que este Organismo considere “Memoria de la Humanidad el Archivo de la Represión Franquista, guardado actualmente en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca.


A nivel publicitario, queda muy bien realizar propuestas de este tipo y organizar congresos internacionales de Centros de la Memoria. Sin embargo, en la práctica, se actúa con tibieza, cuando no de forma negativa, en los temas relacionados con nuestra historia más próxima.

Por supuesto que valoramos positivamente esta solicitud, por la repercusión que tendría el posible reconocimiento a nivel mundial de un archivo con millones de fichas policiales de represaliados por el franquismo, pero mucho nos tememos que se trate de un gesto más para que parezca, desde fuera, que se está haciendo algo por la memoria histórica en nuestro país, máxime cuando se mantiene la incredulidad internacional por la sanción a un juez que se atrevió a investigar ese pasado.

Además, lamentamos la forma en que algunos argumentos son expuestos para defender esa petición. Nos explicaremos.

Para la UNESCO resulta excepcional el otorgar el título de Memoria de la Humanidad a archivos modernos. Más bien, suele concederse esa catalogación a fondos cuya antigüedad los hace aún más valiosos. Pero no siempre es así. Tal como recoge la solicitud presentada, existen precedentes de documentos casi actuales a los que ha sido concedida esa categoría; concretamente se alega que los diarios escritos por Ana Frank o la documentación del proceso contra Nelson Mandela merecieron, no hace mucho tiempo, su reconocimiento como Memoria de la Humanidad.

Efectivamente, eso es cierto, pero habría que avisar a los responsables de nuestro querido Ministerio de Cultura que esos ejemplos se pueden volver en contra de la demanda:

- En el caso de los diarios de Ana Frank, posiblemente estos no dejarían de ser más que otro documento espeluznante sobre la persecución a los judíos si no fuera porque, en Ámsterdam, SE CONSERVA la casa donde tuvo lugar la trágica historia. Es decir, existe el escenario donde ocurrió el hecho y se facilita con ello a los visitantes el conocimiento de cómo fueron, para la familia Frank, aquellos terribles años. ¿Qué mejor lugar para exponer los diarios escritos por la niña? De la importancia que se concede a este espacio, da idea el hecho de que, seguramente, sea el recinto más visitado de Holanda. http://www.annefrank.org/es/

- En el caso de Nelson Mandela, se complementa la documentación de su proceso con el hecho de que igualmente SE CONSERVA la prisión donde estuvo encerrado durante los largos años de lucha pacífica contra el racismo en su país. ¿Qué mejor lugar para revivir la historia de este personaje que el penal de Robben Island?  Como en el caso de Ana Frank, el recuerdo se hace más intenso y sobrecogedor en esos edificios. ¿Qué recinto más adecuado para mostrar la documentación del proceso de Mandela? El sentimiento de ese valor añadido se confirmó cuando, ya en 1999, fue reconocida –la penitenciaría- como Patrimonio Mundial por la propia UNESCO. http://whc.unesco.org/en/list/916

Así pues, resulta fácil imaginarse la encerrona en que pueden caer los miembros del Ministerio de Cultura a los que se les encargue defender la instancia. Parece razonable pensar que el comité encargado de resolver la petición se interese por el lugar donde los fondos del Archivo de la Represión Franquista van a ser expuestos o archivados.

Cuando a esa cuestión se responda con algo similar a «están depositados en un magnífico edificio barroco de principios del siglo XVIII en la ciudad de Salamanca», seguramente los componentes del comité lanzarán unas nuevas y lógicas preguntas:

- Y ¿no existe un lugar más relacionado con los hechos que transmiten estos millones de tarjetas? ¿no hay un edificio en el que se haya llevado a cabo la represión que documentan estas fichas? ¿no queda en su país un sitio más adecuado para divulgar estos testimonios?

Habría que ver la cara que se les quedará a los miembros de la UNESCO, cuando les respondan a esas preguntas:

«Sí, por supuesto: teníamos el lugar que fue testigo de sufrimiento de miles y miles de estas personas, el espacio idóneo, pero LO HEMOS DERRIBADO»

CARABANCHEL, estado actual