Todos los edificios históricos de la antigua cárcel de Carabanchel han sido reducidos a polvo.

Permanece todavía en pie el pabellón del antiguo Hospital Penitenciario, actualmente destinado a Centro de Internamiento de Extranjeros (C.I.E.), en el que se priva de libertad, de nuevo hoy, a inocentes que no han cometido delito alguno: los inmigrantes sin papeles.

Por ello, nuestra Plataforma, en coherencia con su planteamiento y tras la desaparición del resto de los edificios, exige al Gobierno que destine esta dependencia para el Centro de la Memoria que solicitamos.

domingo, 25 de julio de 2010

Dos Hermanas y Carabanchel

Vaya por delante y que quede muy claro, nuestra satisfacción y nuestro abrazo a los compañeros (y sobre todo a Cecilio Gordillo) que, con su lucha de más de diez años, han logrado que se apruebe la conversión del campo de concentración de Los Merinales (Dos Hermanas – Sevilla) en un centro de interpretación de la utilización de la mano de obra esclava durante el franquismo, según recoge el acuerdo alcanzado en el Pleno del Ayuntamiento de Dos Hermanas, por unanimidad de los tres grupos municipales (PSOE, en mayoría absoluta, PP e IU).


Accede a la noticia completa pinchando AQUÍ.

Según la noticia de la que se hace eco el diario Público, se reservan los 50.000 metros cuadrados del solar del antiguo campo para la creación de un espacio de memoria dedicado sobre todo a exponer la historia de la construcción del Canal del Bajo Guadalquivir, obra de más de 150 kilómetros de longitud que fue llevada a cabo por más de 10.000 presos políticos.

Cuando asistimos inermes al derribo de la cúpula, teníamos la certeza de que, con el tiempo, surgirían numerosos ejemplos de conservación y reconocimiento de lugares que supondrían agravios comparativos con lo sucedido en Carabanchel. Sinceramente, nunca pensamos que surgirían tantos y en tan poco tiempo.

No debería llamarnos la atención el hecho de que en este municipio sevillano se pongan de acuerdo hasta los concejales del Partido Popular en preservar esos 50.000 metros cuadrados de historia común. Lo que indigna es que en Madrid se pusieron de acuerdo los políticos de esa formación con los ¿socialistas? para arrasar totalmente el complejo de Carabanchel. Su intolerancia y desprecio impidió preservar los escasos 900 metros cuadrados que ocupaba el magnífico edificio central y que eran (y son) reclamados como lugar de recuerdo.

Siguiendo con la noticia del citado diario, mientras que, en Sevilla, ya en 2008, PSOE, PP, IU, la Diputación de Sevilla, varios ayuntamientos, sindicatos, una caja de ahorros y así hasta 22 entidades firmaron protocolo para constituir la Fundación Los Merinales, en Carabanchel, toda su historia se recordará con la sencilla placa que algún día colocarán. Y decimos que algún día colocarán porque deben estar esperando a que fallezcan todos los que allí estuvieron encerrados para no sentir la vergüenza de condenarles al olvido en su presencia.

viernes, 9 de julio de 2010

...y ahora, ¿qué?

"Era indispensable que cuanto antes se iniciasen todos los trabajos de remodelación para que cuanto antes los vecinos pudiesen disfrutar de los futuros servicios de lo que era la antigua prisión de Carabanchel".


Con esta frase tan bonita, Tomás Gómez, Secretario General del Partido Socialista Obrero Español en Madrid, justificaba hace ya casi dos años el comienzo de las obras de derribo de la cárcel de Carabanchel.

En un alarde de eficacia, las obras comenzaban 4 meses después de la firma del convenio entre el Ministerio del Interior y el Ayuntamiento de Madrid para repartirse ese terreno público. En esos 4 meses, hubo tiempo de hacerse la foto, convocar y publicar el concurso de la obra de demolición, adjudicar esas obra, firmar los contratos, trasladar la pesada maquinaria y comenzar los trabajos dirigiendo directamente las excavadoras al objetivo principal: dañar la cúpula central. Un record.

El tiempo ha demostrado que no había prisa para construir nada. La urgencia era para arrasar todo el conjunto de la prisión, cúpula incluida, antes de que las presiones ciudadanas para conservar ese mínimo elemento fueran más insoportables.

Desde entonces, nada. Nada hay del pelotazo urbanístico para construir 650 viviendas privadas, cuya venta reportaría importantes beneficios al Ministerio del Interior. A ver quien se lo compra ahora...

Nada hay del Campus Penitenciario (equipamientos que atraerán empleo y actividad económica a la zona, según decían) que perpetuaría el carácter carcelario de los barrios próximos…

Lo único que avanzaba era la construcción del controvertido mini-hospital (insuficiente para la población a atender, según reconocía hasta la propia Presidenta de la Comunidad de Madrid). Y decimos que avanzaba, porque ahora ni eso.

En los últimos días se ha hecho público, por parte de la Comunidad de Madrid, QUE ESE HOSPITAL, PROMETIDO POR UNOS Y OTROS, finalmente NO SE VA A CONSTRUIR.

Y ahora, ¿qué?, señor Gómez. ¿Dónde están esos servicios que los vecinos íbamos a disfrutar cuanto antes? Porque, hasta ahora, los dos únicos servicios (ah, perdón, ustedes los llaman equipamientos) que existen son el Guantánamo madrileño y el Reformatorio Juvenil Los Rosales II. ¡Cómo disfrutamos en el barrio gracias a esas dos instalaciones!

Nos permitimos recordarle, señor Gómez, que en la Nota de Prensa difundida por el propio Ministerio del Interior para informar del lamentable acuerdo firmado hace más de dos años se decía que, con dicho acuerdo, “…se garantiza la construcción de un Hospital Público…”.

¿Qué va a hacer su partido ahora?
¿Qué nos va a prometer en las próximas elecciones municipales y autonómicas?
¿Otro Guggenheim?